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El progreso y el
desarrollo son imposibles
si uno sigue haciendo las cosas tal y como
siempre las ha hecho.
Wayne
Dyer
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Los
problemas de conducta en la niñez o adolescencia pueden surgir de
varias formas, por ejemplo, como déficit de atención,
hiperactividad,
comportamiento agresivo,
trastorno de ansiedad,
depresión, anorexia
o bulimia. Estos
trastornos no son excluyentes y no pocas veces pueden combinarse
entre sí y conformar cuadros más complejos. Tampoco son exclusivos
de la niñez y la adolescencia, ya que pueden presentarse también en
los adultos.
Si
existe una sospecha de la presencia de cualquiera de estas
situaciones, lo recomendable es consultar con un experto lo antes
posible (psicólogo infantil, clínico o psiquiatra) y hacer una
evaluación correspondiente. Hay que considerar que si bien estos
problemas se originan por dificultades personales, a veces son la
consecuencia de dificultades familiares, incluyendo la
separación de los padres, muerte de un familiar, o
problemas en el rendimiento académico o la interacción
escolar, etc.
La
actitud que adopta un niño puede hacer sentir a los padres
responsables de esta. Por lo general, los padres suelen sentirse
culpables al percatarse de que su hijo presenta un comportamiento
inaceptable o problemático, ya que tienen en sus manos la decisión
si acudir o no a un especialista.